
Por Joana Souza
Te lo digo, amor, el sonido que se que queda en mis oídos
es el de tu baja voz, en la última noche que tuvimos
Dime tú, ahora, cómo volver al gris de mis días
si es en tus palabras donde encuentro alegría
Y explícame también como puedes tocar mis rostro
así más dulce que las flores, el viento y el rocío...
(Meu Deus, como eu admiro as pessoas de produção freqüente como a Jo..)
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