17.3.06

Uno
(por Ivana M.)

Cuando uno se destroza
y no hay agua de lluvia que derrame más,
y uno corre en la arena seca,
con los pies que se quemaron ayer en el cemento de la desesperación
y que ahora se queman en lugar jaranero,
y uno se cae,
levanta,
grita,
y el sol le lima, le lastima,
y el dios que tiene en el ombligo le sangra, le entumece,
entonces,
las armadas en contra del sentimiento que al tiro afloja no funcionan,
no callan, te abaten, se imponen
truenan.

(Me miran.

Con fusiles y ropaje impropio
Marchan adonde no consigo ver y callan. Pasaron.
Parece que consigo liberarme, no vuelven.)

Y uno descubre el daño que es estar vivo después de todo.

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